Perdida en el vacío

Por Leire Agüero

Mi página está vacía, vacía como yo.

Me acerco a las teclas para tratar de unir unas letras con otras y averiguar qué siento, qué hace que me falte la respiración, qué hace que me falte el aliento, qué hace que me sienta perdida.

Tan perdida que no es que no vea la luz es que ni si quiera aprecio la oscuridad. Tan perdida estoy que no veo nada, no veo nada, no siento nada. ¡O sí, sí! Y es dolor.

Necesito volver a respirar, a sonreír, y no únicamente rodeada de las personas que me quieren. Eso es un disfraz. Una máscara de la realidad. Quiero sentirlo simplemente leyendo un libro, escribiendo, caminando sola. Quiero sonreír. Quiero volver a ser yo.

Pienso… Cómo, cómo encontrar agua en este gran desierto.

Es increíble saber que dentro de un tiempo esto será pasado, estará olvidado, no habrá sufrimiento, o al menos no este. Sin embargo, eso no te salva. Eso no te levanta el ánimo ahora.

¡Dichoso cuadro! No quiero enredarme entre sus colores. Está más que meditado pero qué sensación tan dulce o agridulce siento cuando lo veo y te recuerdo en esos momentos, en esos “ratitos” que no se vuelven a repetir jamás. Es único. Es único y es irrepetible. Ese instante nadie lo podrá reemplazar. Y sin embargo no eres consciente de ello.

No te destruyas. Lo que ahora añoras, no es ese instante sino la agradable sensación de ese instante. ¡Alcemos la cabeza! No vamos a ir a una galería de obras de arte. Pero podemos contemplar catedrales, palacios, iglesias y aprender de lo que algunos grandes artistas crearon con sus espléndidas manos.

Tal vez nunca podamos construir, sería demasiado osado por mi parte. Pero albergo la esperanza de que sí seremos capaces de unir ladrillos del mismo color, armoniosamente entrelazados entre sí, y formarán parte de esa obra de arte.

En este abismo, hay rayos de luz que pasan cerca de mí, una y otra vez mientras yo camino. Me susurran: nosotros sentimos, reímos, lloramos, queremos, odiamos, nos despertamos, dormimos, vivimos y morimos.

Sí, para reír hay que llorar, para querer se puede sentir rencor, para despertar hace falta dormir, y saber que podemos morir, debería hacernos pensar que hay que saber vivir.

Esto es un sueño.

Esto es un sueño obviamente. ¿Verdad?

Mañana despertaré y ahí estaré: entre colores, formas, piezas que encajan unas con otras.

 Qué bien se siente…

Un comentario en “Perdida en el vacío

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