Hoy toca pádel, ¡bien!

Por Leire Agüero

Hace ya unos meses comentaba que afortunadamente había contraído el virus del pádel. Ahora, echando la vista atrás, reflexiono sobre cómo te cambia la vida conviviendo con esta patología. Si ciertas personas leyeran las palabras que vienen a continuación maldecirían mi nombre, ¡con razón! Estaría abocada a arrodillarme dignamente, implorando clemencia.

No puedo pasar por alto aquellos maravillosos años de EGB en los que jugaba a baloncesto, ¡era una increíble base! Corría como una gacela, sorteaba al equipo contrario con una fluidez extraordinaria, recorría esos dos “pasitos” y salto de rigor cuando realizaba una entrada –uno, dos y tres– e introducía la pelota en la canasta. Sin duda, ¡años para recordar!

Tiempo después, dejémoslo en tiempo sin especificar la cuantía, intentando retomar el deporte me acerqué al polideportivo del lugar donde resido, tratando de avivar esa llama que ardía en mí durante mis años de juventud.

El fracaso estaba escrito antes de alcanzar la recepción del edificio. No atravesé la barrera que te llevaba al gimnasio con mi incipiente carnet. Pisé ese suelo dos veces: el día en el que me inscribí, y el día (al de seis meses) en el que me di de baja. La recepcionista, lejos de no dar crédito, al ver cómo mi rostro pasaba de un tono pastel a un rojo pasión,  fue empática y cómplice conmigo: “-tranquila, no perteneces a una especie anómala-“. Esas palabras me consolaron. Sencillamente no estaba “hecha para el gimnasio”.

Y, ¿qué ha sucedido con el pádel? 

Cada uno comienza sus primeros pasos en el pádel por motivos de distinta índole. Tal vez con la esperanza de cubrir algún aspecto de tu vida. Los primeros días, primeros partidos, primeros encuentros están repletos de miedos, de nervios, de incertidumbre. Precisamente porque todo es desconocido, más si anteriormente no has realizado otro tipo de deporte con ciertas similitudes que pudieran trasmitirte algo de seguridad: tenis, squash, pelota mano…

Poco a poco fui formando parte de todo ello. Y el PÁDEL, en mayúsculas, ha sido todo un descubrimiento.

Ha marcado un antes y un después en mi vida

  • Valoras y tienes en cuenta las prioridades de los aspectos clave de cada día. Si algo no tiene solución, ¿para qué preocuparse?
  • Haces ejercicio. Lleva implícito una serie de bondades y beneficios para la salud. Por lo tanto, partimos de la base, como decía mi abuelo “­­-xiquilla, malo no puede se”.
  • Observas paulatinamente pequeños cambios físicos en tu cuerpo, como si todo volviera a su sitio, como cuando tenías 20 años. Subes por las escaleras para llegar a tu oficina en lugar de ir en el ascensor. Te reconforta saber que ya no te falta el aliento.
  • Sientes que formas parte de una manada con ambiciones, inquietudes, retos afines a los tuyos.
  • Curiosamente los afectados vamos a jugar a pádel para desconectar del trabajo, de las responsabilidades. Necesitas un tiempo para ti.
  • Es muy difícil que haya “malos rollos”. Uno va al club a jugar al pádel. ¡Las tonterías para otros menesteres!
  • En el pádel… hay distintos clanes: las personas que pertenecen a cada uno de los grupos no están unidas por lazos de parentesco sino por su experiencia, por la duración de su enfermedad. Podríamos dividirlos en dos grandes segmentos; por un lado se encuentran los “veteranos” y por otro los “novatos”.  Los primeros tienen su territorio marcado tanto en las pistas como en el bar del club. Aun a pesar de ver su zona despejada no se te ocurre ocuparla ni lo más mínimo. No vayan a pensar que tu intención es colonizar su área y entrar en una rebelión cuyo resultado va a ser la derrota. El novato tiene que crear lazos de unión con estos para que vean algo más en ti que una simple novata y alberguen la posibilidad de jugar un partido contigo, algún año de estos… Si logras que los veteranos compartan pista contigo, te has ganado un gran respeto. Llama la atención que los novatos al principio estamos atemorizados por esta situación, inclusive podemos llegar a no comprenderlo, sin embargo, a medida que va pasando el tiempo te vas acercando más a su filosofía y separándote más, por ende de la que tenías inicialmente: tienes claro en qué pistas te gusta jugar, tienes predilecciones a la hora de jugar, miras de vez en cuando si te han subido de nivel en la APP del club, ¿por qué a tu “compi” le han puesto un 4 y a ti no?, te gusta tomarte siempre tu “cañita” en una zona que todavía no está colonizada…
  • Cuando estás inmerso jugando un partido no hay nada más. Ya puede caer un rayo o quemarse el edificio que tú ni te percatas de ello, solo estás pendiente de la bola verde.
  • Quién me iba a decir a mí que en tres meses iba a participar en el Torneo de Pádel Amateur de las Series Nacionales de Pádel, SNP. En la División Future sí. ¡Pero en las SNP! Y que iba a tener el orgullo de diseñar el logotipo de mi equipo Derio Team.
  • ¡Conoces a gente maravillosa! Acaban convirtiéndose en verdaderos amigos y además, de la noche a la mañana. Amigos, que sabes que siempre estarán ahí.
  • Te marcas metas, hitos que alcanzar. Vas midiendo tu evolución. Eso te mantiene activo. Te exiges cada día más. Y quieres ver los resultados.
  • Es una muy buena forma de canalizar el estrés, el malestar, la depresión…
  • Tras finalizar el partido, no coges tu paletero y marchas “ipso facto” en dirección a tu hogar. Es ineludible, inapelable comentar las jugadas del partido: en qué hemos fallado, en qué hemos mejorado, repites y repites y repites ese puntazo que te has marcado en el segundo set cual gorila golpeándose el pecho, eufórico.
  • En el pádel,  la cerveza, ya sea rubia o tostada, es una compañera más de batallas. No hay quien se resista a ella.
  • Siempre es un buen momento para organizar eventos festivos tras el partido: ir a una sidrería, de poteo por el Casco Viejo, a una cata de vino en la Bodega Urbana de Bilbao
  • Ya no es solo el viernes el ansiado día de la semana: también están los lunes, los martes, los miércoles, los jueves… Todo depende de si tienes “partidito” o clase con tu monitor.

¡A qué esperas para disfrutar cada día!

Únete al clan pádel y cuéntanos tu historia. 

Recomiendo Pádel Bizkaia (Pádel Derio, Club+ESMASPADEL, Club Landabarri)

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